Germán Castro Caycedo

(Germán Castro Caycedo o Caicedo; Zipaquirá, Cundinamarca, 1940) Periodista y escritor colombiano. Sus escritos se caracterizan por sus manifestaciones testimoniales sobre la realidad colombiana. Con su programa televisivo "Enviado Espacial" (emitido durante 16 años), se convirtió en el primer periodista que dirigió y presentó el primer espacio periodístico de la televisión colombiana que se realizó fuera de los estudios, con temáticas profundas y de denuncia.

Germán Castro.

Desde 1962 estuvo vinculado a los medios de comunicación, donde destacó como corresponsal, reportero y cronista, con gran capacidad de investigación, sensibilidad social e interés por mostrar y analizar diferentes facetas. Se inició en el periodismo como enviado especial de la revista El Ruedo de Madrid (1962), como redactor del diario La República de Santafé de Bogotá (1966) y como reportero y cronista en el diario El Tiempo (1967).

Ha sido galardonado con diez premios nacionales de periodismo y algunos internacionales, como el SIP-Mergenthaler (de la Sociedad Interamericana de Prensa) y el gran premio al reportaje de testimonio de la bienal de la televisión de Berlín Prix Futura.

Su primer título, Colombia amarga (1976), marcó el nacimiento de un riguroso prosista que en un cuarto de siglo ha publicado catorce libros; nueve de ellos, reunidos ya en tres tomos de Obras Completas (1997, 1999 y 2000).

 

Entre sus obras, algunas de ellas traducidas a diversos idiomas, destacan Perdido en el Amazonas(1978), Del ELN al M-19, once años de lucha guerrillera(1980), Mi alma se la dejo al diablo (1982), El Karina(1985), El hueco (1989), El cachalandrán amarillo(1989), El huracán (1991), y La bruja (1994).

A estos títulos cabe agregar En Secreto (1996), El Alcaraván (1996), La noche de las lanzas (1999) yCandelaria (2000), en los que el autor se encamina ya hacia una literatura puramente narrativa. Actualmente, emite por televisión su programa "Temas y Tomas", que vino a sustituir a "Enviado Especial".

De este libro solo me leí dos capitulo: El silencio de los inocentes y Lo que el cielo no perdono.

El silencio de los inocentes

Una operación militar se desarrolla cierto Domingo trece en la localidad de Santo Domingo, cerca de Caño Verde. Luego de maniobras y estrategias militares por capturar a Chancho, un jefe guerrillero y a su gente, resultaron muertos 17 personas inocentes entre ellas seis niños. 

En la operación, los militares colombianos fueron todo el tiempo guiados por los gringos. Como es de suponer, estos últimos fueron absueltos y los “responsables” colombianos enfrentan una condena de 30 años. Después de dos años y medio, la situación no ha cambiado. Santo Domingo sigue como si nada, pero con el recuerdo de ese Domingo como si fuera ayer. 

Los medios de comunicación y todo los altos jefes militares y de gobierno han hecho toda una campaña propagandística en todo el caso. Las cifras de muertos, los nombres de los capturados, las operaciones, etc. son cambiadas a cada momento para distraer al pueblo colombiano y de esta manera silenciar a los inocentes. 

Lo que el Cielo no Perdona.

A los quince años (el autor) escuchó de los mismos lugares geográficos que ahora escucha y que ahora como antes fueron lugares de violencia y muerte. Estos nombres figuraban en el libro, “Lo que el cielo no perdona”, que lo transportó de las fantasías y fábulas de otros libros a la otra realidad. La cotidianidad cambió. 

Los lugares se mencionan nuevamente: Dabeiba, Tarazá y Peque. 
Los paramilitares, cuenta un maestro de escuela al que ahora se suma otra gente, llegaron al pueblo e hicieron trabajar a los habitantes y sembrar coca. Los aviones de los Estados Unidos fumigaron los cultivos y quemaron el bosque con nuestra comida, hasta el río fumigaron. 

Tras de los “paras” llegó la guerrilla y los primeros se refugiaron con y como civiles, de esta manera la guerrilla mataba a todo civil. Tras la guerrilla llegaba por otro sendero un grupo de paramilitares. El jefe de la guerrilla les ordenó a los habitantes de la población de Peque a que abandonaran el lugar, pero estos huyeron al monte. Los paramilitares les encontraban a cada instante y también les pedían que abandonen Peque y huyan a Dabeiba. Al negarse, los paramilitares abandonan Peque pero llevándose por delante el ganado para evitar caer en campos minados. Otra vez llega la guerrilla e intenta persuadirlos para que se marchen, ante la negativa se realiza un diálogo y se aleja la guerrilla. Tras ellos llega la Policía. Ha triunfado el diálogo y la población. Pero están acorralados y no pueden sacar sus cosechas; los paras, la guerrilla y el ejército se disputan la vía de comunicación, mientras la población ve como se pudre la cosecha. 

Otra matanza, esta vez en el Salao, una localidad del Caribe colombiano. Dos reporteras intentan avanzar pero les detienen tropas de la Infantería de la Marina. Tras escabullirse y convocar a otros periodistas, llegan a El Salao. Fueron ¡tres días de matanza! La guerrilla al mando del Capitán Veneno desmembró a la población, hombres, mujeres y niños, en la plaza en medio de un baile acompañado de tambores.